Descargas de ideas recargadas de ironía pero con la certeza de no poder no expresar la subjetividad propia de un tozudo convencido, tratando en vano de fracasar por completo en el mal llamado arte de decir diferente.
domingo, 31 de mayo de 2015
Inspiración
Baja la atención y gobierna el sigilo.
Se produce ceguera, se mutilan instintos.
La persona abandona la primera y salta a la tercera. Puedo verse.
El tiempo ancla sus agujas y nada importa. La muerte tendrá que esperar unos minutos.
El apetito voraz de la soledad no da lugar a nada más. Solo vos y su fuerza gravitatoria, capaz de engullir al ego, la sed, la medicina, el amor.
Y vulnerable como quien acaba, le perteneces al papel como los instantes al tiempo, para dar entonces lugar a suceder.
Y entonces sucede.
jueves, 28 de mayo de 2015
Nagasaki
Durante los primeros días de agosto de 1945 se sentó el precedente de la mayor aberración estrictamente planificada por el género humano en manos del mayor estado sicario de la historia venida y venidera.
Little Boy en Hiroshima con Uranio en su abdomen y Fat Man, un tanto más gordita, tres días después en Nagasaki, ésta vez a fuerza de Plutonio, detonaron como estaba previsto a seiscientos metros de altura, para alcanzar de este modo la mayor destrucción posible.
Ciento cincuenta mil personas se volatilizaron de la superficie terrestre en una bola de fuego que alcanzó el millón de grados Celsius en tan solo dos segundos, uno por cada bomba, con el solo objetivo de demostrar supremacía.
Estados Unidos labraba de un modo jamás visto, y repito, tan solo a modo de ejemplo, la página más negra de su ya lúgubre historia.
Cuarenta años después, durante el "aniversario" de tan nefasto acontecimiento,Paul Bregman, navegante del bombardero B-29, el famoso "Enola Gay" que arrojó la bomba sobre Nagasaki, no pudo con semejante carga. Resolvió ahorcarse en su propia casa.
Al igual que "Fat Man" y "Little Boy", nunca llegó al suelo.
Little Boy en Hiroshima con Uranio en su abdomen y Fat Man, un tanto más gordita, tres días después en Nagasaki, ésta vez a fuerza de Plutonio, detonaron como estaba previsto a seiscientos metros de altura, para alcanzar de este modo la mayor destrucción posible.
Ciento cincuenta mil personas se volatilizaron de la superficie terrestre en una bola de fuego que alcanzó el millón de grados Celsius en tan solo dos segundos, uno por cada bomba, con el solo objetivo de demostrar supremacía.
Estados Unidos labraba de un modo jamás visto, y repito, tan solo a modo de ejemplo, la página más negra de su ya lúgubre historia.
Cuarenta años después, durante el "aniversario" de tan nefasto acontecimiento,Paul Bregman, navegante del bombardero B-29, el famoso "Enola Gay" que arrojó la bomba sobre Nagasaki, no pudo con semejante carga. Resolvió ahorcarse en su propia casa.
Al igual que "Fat Man" y "Little Boy", nunca llegó al suelo.
miércoles, 6 de mayo de 2015
Los miedos
Es en ellos donde encuentro los precursores de las mayores patologías capaces de causticar hasta la más robusta salud intelectual.
Es por ejemplo el miedo la piedra fundacional del racismo. El temor a la sublevación de esa fauna despreciable, siempre tan atenta para desertar del lado desfavorable de la opresión que les ha tocado.
A la homofobia también puedo entenderla de un modo similar. En este caso juega un papel fundamental la ignorancia y si bien es común denominador entre todos los miedos, creo que aquí el acento deja de ser prosódico para ortografiarse. El profundo temor a despertar curiosidad en mandatos prohibidos ordena ocluir esfínteres, y considera aberrante a quien ose deleitarse con una sexualidad libre a su antojo; olvidando lastimosamente la premisa primordial de la sexualidad que nos dice que no se la elije, sino que se la disfruta.
El machismo, terco flagelo a vestir siempre las modas, tiene a sus mejores exponentes inmersos en un profundo temor, el temor a una devastadora igualdad. Muy a pesar de la imagen antagónica que sus deleznables portadores pretendan mostrar, estos son sujetos que, literalmente, se mueren de miedo.
Utilizado por gobiernos tiranos y en agonía, el miedo a una amenaza externa inoculado en la población civil es opio puro, induciendo guerras de la noche a la mañana, con el consiguiente pingüe negocio de la reconstrucción de naciones.
Existe dentro de los miedos un tipo particular de emociones, que es tanto para quienes lo atraviesan, como para los profesionales que lo tratan, el más complejo de trabajar. En este caso el flagelo borra sus fronteras, vacía su contenido, se vuelve intangible, se indetermina como objeto y quien lo padece no es capaz de identificarlo. No hay perro a quien matar para acabar con esta rabia. Una patología que se retroalimenta de su mismo padecimiento. Una situación del individuo de máxima individualización y vulneravilidad. El miedo al peligro, el peligro de una amenaza, la amenaza del miedo. El miedo al mismísimo miedo.
El miedo a ser diferentes, a no pasar por el aro, a ser gordos, flacos, feos, a tener menos éxito que el vecino, a la frustración, al qué dirán; en cada situación siempre habrá alguien intentando obtener de todo esto su propio lucro.
Prozac, Alplax, Clonazepam, Escitalopram son solo algunos de los barnices psicoquímicos, con que la industria farmacéutica obtiene de ésta humana debilidad su millonario beneficio, revistiendo el síntoma sin atacar la causa.
Para terminar y a modo de fresa, las religiones han de ser y se me ocurre, los movimientos que más rédito han sacado de este fenómeno. Carentes de ocurrencia, frívolas, inorgásmicas, basadas en Libros que plagian lo antes plagiado, y con una terminología que recalca la culpa, el castigo, el pecado, la prohibición y tantas delicias mas; estas organizaciones capaces de superar los límites de lo aborrecible han utilizado los temores de la humanidad para obrar a sus anchas y salir sin mácula alguna.
En una carrera darwiniana, desde la cima de la montaña trófica y cagando a los de abajo, la Selección Natural muestra con crudeza evolutiva el atentado psíquico que sufre nuestra especie, desvistiendo vulnerabilidades y corriendo el riesgo de la autodestrucción. Todo sin la mas mínima necesidad de padecer mutaciones defectuosas en las bases nitrogenadas de la gran molécula helicoidal.
Es por ejemplo el miedo la piedra fundacional del racismo. El temor a la sublevación de esa fauna despreciable, siempre tan atenta para desertar del lado desfavorable de la opresión que les ha tocado.
A la homofobia también puedo entenderla de un modo similar. En este caso juega un papel fundamental la ignorancia y si bien es común denominador entre todos los miedos, creo que aquí el acento deja de ser prosódico para ortografiarse. El profundo temor a despertar curiosidad en mandatos prohibidos ordena ocluir esfínteres, y considera aberrante a quien ose deleitarse con una sexualidad libre a su antojo; olvidando lastimosamente la premisa primordial de la sexualidad que nos dice que no se la elije, sino que se la disfruta.
El machismo, terco flagelo a vestir siempre las modas, tiene a sus mejores exponentes inmersos en un profundo temor, el temor a una devastadora igualdad. Muy a pesar de la imagen antagónica que sus deleznables portadores pretendan mostrar, estos son sujetos que, literalmente, se mueren de miedo.
Utilizado por gobiernos tiranos y en agonía, el miedo a una amenaza externa inoculado en la población civil es opio puro, induciendo guerras de la noche a la mañana, con el consiguiente pingüe negocio de la reconstrucción de naciones.
Existe dentro de los miedos un tipo particular de emociones, que es tanto para quienes lo atraviesan, como para los profesionales que lo tratan, el más complejo de trabajar. En este caso el flagelo borra sus fronteras, vacía su contenido, se vuelve intangible, se indetermina como objeto y quien lo padece no es capaz de identificarlo. No hay perro a quien matar para acabar con esta rabia. Una patología que se retroalimenta de su mismo padecimiento. Una situación del individuo de máxima individualización y vulneravilidad. El miedo al peligro, el peligro de una amenaza, la amenaza del miedo. El miedo al mismísimo miedo.
El miedo a ser diferentes, a no pasar por el aro, a ser gordos, flacos, feos, a tener menos éxito que el vecino, a la frustración, al qué dirán; en cada situación siempre habrá alguien intentando obtener de todo esto su propio lucro.
Prozac, Alplax, Clonazepam, Escitalopram son solo algunos de los barnices psicoquímicos, con que la industria farmacéutica obtiene de ésta humana debilidad su millonario beneficio, revistiendo el síntoma sin atacar la causa.
Para terminar y a modo de fresa, las religiones han de ser y se me ocurre, los movimientos que más rédito han sacado de este fenómeno. Carentes de ocurrencia, frívolas, inorgásmicas, basadas en Libros que plagian lo antes plagiado, y con una terminología que recalca la culpa, el castigo, el pecado, la prohibición y tantas delicias mas; estas organizaciones capaces de superar los límites de lo aborrecible han utilizado los temores de la humanidad para obrar a sus anchas y salir sin mácula alguna.
En una carrera darwiniana, desde la cima de la montaña trófica y cagando a los de abajo, la Selección Natural muestra con crudeza evolutiva el atentado psíquico que sufre nuestra especie, desvistiendo vulnerabilidades y corriendo el riesgo de la autodestrucción. Todo sin la mas mínima necesidad de padecer mutaciones defectuosas en las bases nitrogenadas de la gran molécula helicoidal.
miércoles, 22 de abril de 2015
La poesía
Es lo más intenso que podrás encontrar en el universo de las letras. Esta intensidad es debida a su extensión justa, de modo que podrás sumergirte en ella sin que el mundo se interponga, para catapultarte y aterrizar, todo en un mismo acto. Solo un tamaño así posibilita semejante carga semántica, el peso de sus palabras o condensar tamañas emociones. Adherir a la teoría que la poesía se deba escribir de un “tirón” es tan erróneo como darle al perro la libertad de visitar la jaula del león. Pensar que una novela pueda cargar semejante voltaje y salir vivo de ella, es como intentar darse un banquete con una lasagna de anchoas. Podrás ser crítico de ella una vez alcanzado el remate, lo que no podrás ser es indiferente. Habrá la poesía logrado su cometido solo cuando el lector haya sido intervenido por sus palabras. Antonomásicamente no hay género más desgarrador que éste. La vida de quien navegue sus meandros deberá mínimamente cambiar una vez culminada su lectura. Quien no logre transmitir en breves líneas una fuerte dosis emotiva, no estará en condiciones de escribir poesía, quien no logre asimilar los sentimientos en ella plasmados, debería intentar con otra cosa.
martes, 21 de abril de 2015
Aburrido
Soy un tipo aburrido.
Algo se almorzó mi diversión.
Discrepo con el deporte y aborrezco los juegos de mesa.
No me encuentro en reuniones de la escuela y puedo arruinar una charla en tiempo record.
Mis creencias las determina el aro de mi pupila.
Trabajo con protocolos y me valgo de precintos.
Soy la envidia de nadie y el ejemplo de ninguno.
Me disfrazo de un cuerpo bobo.
Salgo a pasear sin el perro.
Soy un tipo aburrido.
A veces me gusto así.
Algo se almorzó mi diversión.
Discrepo con el deporte y aborrezco los juegos de mesa.
No me encuentro en reuniones de la escuela y puedo arruinar una charla en tiempo record.
Mis creencias las determina el aro de mi pupila.
Trabajo con protocolos y me valgo de precintos.
Soy la envidia de nadie y el ejemplo de ninguno.
Me disfrazo de un cuerpo bobo.
Salgo a pasear sin el perro.
Soy un tipo aburrido.
A veces me gusto así.
lunes, 6 de abril de 2015
Ellos
Sus pasos tajean sin lástima los barros de mi nostalgia
sus corazones saben de odio como sus bolsillos de billetes
sus días transcurren tan lento que me cuesta detenerme
sus vidas asisten sin renta a mis felicidades de goteras.
Ellos redoblan sin miedos y a pura risa mis furias
ellos demuestran que al tiempo le quepa la pena perderlo
ellos festejan con cuanto no vale más que un esfuerzo
ellos ignoran que yo, no su viceversa, soy el que existe y por ellos.
sus corazones saben de odio como sus bolsillos de billetes
sus días transcurren tan lento que me cuesta detenerme
sus vidas asisten sin renta a mis felicidades de goteras.
Ellos redoblan sin miedos y a pura risa mis furias
ellos demuestran que al tiempo le quepa la pena perderlo
ellos festejan con cuanto no vale más que un esfuerzo
ellos ignoran que yo, no su viceversa, soy el que existe y por ellos.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Por qué escribo
Carezco de toda aproximación a cualquier tipo de capacidad oratoria, siendo los pocos intentos llevados a cabo, meros espectáculos bochornosos, colmados de sudoraciones, tartamudeos, torpezas y palpitaciones.
A pesar de ser un reo del sistema, y sometido por ende a continuas intervenciones contra mi propia voluntad, no han conseguido hacer de este individuo un portavoz de la palabra del Señor, posiblemente por aversionar con la pedofilia, distar de apego a las dictaduras y desentonar con la caridad, perdiendo de este modo veinte siglos de absurdos disparates, un valioso contribuyente.
No he podido jamás ejecutar con fidelidad hasta el más rudimentario de los trazos emanados desde mi centro neurálgico, resultando en cada intento dignos mamarrachos sobre el soporte, plausibles de la más soberbia de las vergüenzas ajenas.
En lo referente a lo musical hay un trabajo realizado, pero puede decirse que si la intención es llegar a la otra orilla, cargo con la certeza de ahogarme, situación agravada por carecer de la hidrodinamia requerida, padecer pánico a toda profundidad mayor a mi estatura y, como es de esperar, una agitación prematura producto de un sedentarismo siempre dispuesto a empeorar hasta la más pútrida de las situaciones.
El deporte ha sido prácticamente pasado por alto a lo largo de todos estos años, una inminente aproximación y un prominente fracaso a temprana edad, han tenido una eficacia envidiable por cualquier campaña de desprestigio, llegando al punto de eliminar de la grilla televisiva, toda sintonía inherente al ácido láctico intramuscular.
En cuanto a la actuación tendré que considerar, y de modo permanente, que no es un terreno con posibilidad de transitar, pues el advenimiento de tecnologías digitales en lo concerniente al registro y reproducción de “ensayos personales”, ha logrado mostrar lo que el espejo y los amigos negaban, sepultando de este modo una buena posibilidad de expresión, al menos en esto que me ha tocado de vida.
Quizás, y solo quizás, por estos motivos me largué a escribir.
A pesar de ser un reo del sistema, y sometido por ende a continuas intervenciones contra mi propia voluntad, no han conseguido hacer de este individuo un portavoz de la palabra del Señor, posiblemente por aversionar con la pedofilia, distar de apego a las dictaduras y desentonar con la caridad, perdiendo de este modo veinte siglos de absurdos disparates, un valioso contribuyente.
No he podido jamás ejecutar con fidelidad hasta el más rudimentario de los trazos emanados desde mi centro neurálgico, resultando en cada intento dignos mamarrachos sobre el soporte, plausibles de la más soberbia de las vergüenzas ajenas.
En lo referente a lo musical hay un trabajo realizado, pero puede decirse que si la intención es llegar a la otra orilla, cargo con la certeza de ahogarme, situación agravada por carecer de la hidrodinamia requerida, padecer pánico a toda profundidad mayor a mi estatura y, como es de esperar, una agitación prematura producto de un sedentarismo siempre dispuesto a empeorar hasta la más pútrida de las situaciones.
El deporte ha sido prácticamente pasado por alto a lo largo de todos estos años, una inminente aproximación y un prominente fracaso a temprana edad, han tenido una eficacia envidiable por cualquier campaña de desprestigio, llegando al punto de eliminar de la grilla televisiva, toda sintonía inherente al ácido láctico intramuscular.
En cuanto a la actuación tendré que considerar, y de modo permanente, que no es un terreno con posibilidad de transitar, pues el advenimiento de tecnologías digitales en lo concerniente al registro y reproducción de “ensayos personales”, ha logrado mostrar lo que el espejo y los amigos negaban, sepultando de este modo una buena posibilidad de expresión, al menos en esto que me ha tocado de vida.
Quizás, y solo quizás, por estos motivos me largué a escribir.
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